|
Article Excerpt Durante sus estudios de maestría en |a Universidad de París IV-Sorbona, Clara Janés presentó un trabajo titulado Cirlot et le surréalisme en el cual examinó varios aspectos del misticismo, la Cábala, la literatura inglesa, la filosofía occidental y el surrealismo con respecto a la poesía de Juan Eduardo Cirlot. Su interés en una variedad de tradiciones espirituales, literarias y filosóficas sólo aumentaría a lo largo de su carrera como poeta. De hecho esta diversidad de ideas y tradiciones tanto occidentales como orientales es una de las características sobresalientes en poemarios como: Kampa (1986), Creciente fértil (1989), Emblemas (1991), Ver el fuego (1993), Rosas de fuego (1996), y Los secretos del bosque (2002). Frente a este caleidoscopio de influencias en la poesía janesiana, la crítica ha tendido a enfatizar las huellas del misticismo cristiano y sufí además del papel de Janés dentro del "boom" de escritoras españolas del posfranquismo. (1) Sin embargo en el poemario Rosas de fuego, que en el 2006 celebró su decenio, presenciamos los rasgos de una poética oriental que todavía no ha recibido la atención merecida en relación a la obra de Clara Janés: la tradición zen.
En su reseña de Rosas de fuego Biruté Ciplijauskaité destacó algunos rasgos interesantes del poemario que apuntan hacia una interpretación zen:
Throughout the book, the images underscore fusion with nature. Janés sees her own body as meadows tinted with gold; everywhere she perceives "the invitation to become part of beauty." Very often, in order to achieve this, two spheres--air and water--are united. Emphasis rests on sensibility and intuition; the heart is the center of Janés's poetic universe. It is this condition of bliss, of total union with the surrounding world, that makes her voice flow. (122-23)
Los elementos que Ciplijauskaité resalta (la fusión con la naturaleza, la unión total del universo, el énfasis en los sentimientos) coinciden con algunas características de la poesía zen que tradicionalmente se expresa en forma de haiku. (2) Es interesante que en una entrevista con Martín López-Vega, Janés recordó que "Lo oriental pertenece a mis aficiones de infancia. Mis primerísimos poemas eran como haiku." Propongo que la importancia de la poesía zen para Janés va más allá de una simple influencia infantil ya que además de las características mencionadas por Ciplijauskaité vemos muchas otras convenciones de la poesía zen en Rosas de fuego: la tensión entre fuerzas opuestas, la celebración de una realidad no dualista, el optimismo radical acerca de la existencia, y el uso de renso, o la asociación de ideas. El poemario exhibe una fuerte presencia de la naturaleza y los poemas están repletos de contradicciones aparentes e imágenes de iluminación --elementos claves en la poesía zen. Finalmente, la sencillez de forma, el estilo semántico conciso, y el énfasis en la unión absoluta y presente con el mundo proporcionan otros vínculos entre Rosas de fuego y la poesía filosófíca zen. (3)
Empezamos con el título de esta colección de poemas que fue concebida originalmente como In paradisum. (4) El título original tenía obvias conexiones con la divinidad y con la tradición mística cristiana. El concepto de "paradisum" forma parte de una visión dualista y destaca una clara separación entre el mundo finito y un paraíso eterno. Pero los poemas de Rosas de fuego no hablan de un universo dividido, más bien sugieren un estado de unión continua al cual pertenecen todas las entidades en el universo. Aquí es importante señalar el rechazo del dualismo que se plantea en la tradición zen. De hecho es esta noción lo que lleva a los filósofos zen a prevenir contra una equivalencia completa entre el misticismo y el zen. (5) Takashi Ikemoto explica que durante satori, la experiencia zen que es comparable pero no equivalente a la unión mística, "union with the Absolute and union with nature are one and the same thing; it is immediate--with no intermediary whatever" (xx). (6) Thomas Merton en su libro Mystics and Zen Masters destaca que, "The first and most elementary fact about Zen is its abhorrence of this dualistic division between matter and spirit" (13). Al cambiar In paradisum a Rosas de fuego, Janés borra las divisiones entre aquí y allá, se deshace del concepto dualista y destaca un elemento de la naturaleza, la rosa, como símbolo de la plenitud absoluta de un momento presente. El nuevo título enfatiza la importancia de la naturaleza y el hecho de descartar el título original sugiere que la poeta no quería enfatizar las asociaciones dualistas cristianas que traía el concepto de paraíso. Me gustaría subrayar que la intención aquí no es negar los rasgos de la mística cristiana que atraviesan Rosas de fuego. No hay que ir más lejos que la segunda estrofa del poemario donde aparece una referencia intertextual al poema "Noche oscura" del místico cristiano San Juan de la Cruz para refutar tal sugerencia. (7) Además en dos ocasiones se invoca la teofanía (manifestación de la divinidad de Dios). Pero la presencia de estas claras referencias místicas no excluye la posibilidad de otras influencias en Rosas de fuego; por lo tanto, sin perder de vista los rasgos del misticismo cristiano en la poesía de Janés, enfocamos el presente análisis de Rosas de fuego más bien en la filosofía y la poesía zen.
Al nivel técnico la métrica, la rima, el ritmo y el manejo de la estructura en Rosas de fuego muestran la habilidad técnica de Janés y también revelan algunas claves para descifrar el mensaje temático de los poemas y asociarlos con la poesía zen. La colección contiene cuarenta y cuatro poemas cortos -- a ninguno de los cuales se le ha asignado un título individual. La ausencia de estos elementos nominativos que generalmente sirven de introducción y representan un intento de ordenar afloja las riendas de una forma poética restringida por límites y estructuras convencionales. A cada agrupación de versos el lector entra sin expectativas, sin guía. Las demarcaciones entre poemas se borran, lo cual permite un movimiento más fluido dentro del poemario. Janés, al presentar la posibilidad de unir los poemas en vez de dividirlos, invita una lectura sin interrupción que enfatiza la unidad temática a lo largo del libro. En su reseña de Rosas de fuego, Ciplijauskaité opina que la obra es en realidad un solo poema que se puede leer de una manera continua (123).
Dentro de las entidades poéticas surge un ritmo que recuerda a la respiración de la meditación sentada (o zazen) que es...
|