|
Article Excerpt Un día del verano de 1981 entré despreocupadamente a la pequeña librería de José Corti, hogar parisino del romanticismo alemán y antigua casa editorial de los surrealistas, y vi en el fondo a dos hombres viejos que jugaban al ajedrez: eran el propio José Corrí y el novelista Julien Gracq. Me sentí tan turbado que di un paso atrás y retorné muy atropelladamente la que de Médicis. Recuerdo que, más que el temor de interrumpirlos, lo que me dio pavor fue que se percataran de mi inaudita presencia y se dirigieran a mí no con un "en qué podemos servirle", fórmula desde luego impropia de un par de glorias discretas de la literatura francesa, sino con algo un tanto más esotérico, algo del orden escolar y erudito, al estilo de "Y a usted, jovencito, ¿le parece qué Jean Paul fue, realmente, un prerromántico? En sentido estricto, ¿se puede hablar de que algún escritor romántico haya sido verdaderamente prerromántico?"
El 22 de diciembre de 2007 murió Julien Gracq. (Corti, el editor al que le había sido fiel de principio a fin, había muerto en 1984.) Murió Gracq en Saint-Florent-le-Vieil, el mismo pueblito al borde del Loira en el que había nacido el 27 de julio de 1910, con el nombre civil de Louis Poirier. Si algún motivo quedaba para dudar de que el siglo XX se ha desplomado en el fondo del tiempo, la muerte de Gracq, ha dicho la prensa literaria, termina por sacamos de dudas. A lo largo de las últimas décadas de sus 97 años, Gracq vio morir a sus amigos y adversarios y a no pocos de sus discípulos. Esa soledad completa fue, quizá, el previsible castigo de su insolencia, de esa irreductible independencia que le dio la parada o el aspecto de lobo solitario. Ya en 2000, en una de sus últimas entrevistas, se retrató a sí mismo como una obsolescencia, un recuerdo o rémora cuyo mundo entero, anterior no sólo a las computadoras sino al libro de bolsillo, se había extinguido hacía mucho, con André Breton y Ernst Jünger, los únicos entre sus contemporáneos a los que consideró sus maestros.
Famoso por haber rehusado en 1951 el Premio Goncourt concedido a El mar de las Sirtes, su gran novela, Gracq se adelantó quince años al gesto de Sartre, su adversario, quien rehusó el Premio Nobel aduciendo similares motivos de congruencia moral....
|
|

More articles from Letras Libres
Los ladrones viejos: de Everardo Gonz�lez., February 01, 2008 Control de Anton Corbijn.(Rese�a de pel�cula), February 01, 2008 La guerra de Charlie Wilson De Mike Nichols., February 01, 2008 Los fantasmas de Goya De Milos Forman., February 01, 2008 P�rpados azules de Ernesto Contreras., February 01, 2008
Looking for additional articles?
Search our database of over 3 million articles.
Looking for more in-depth information on this industry?
Search our complete database of Industry & Market reports by text, subject, publication
name or publication date.
About Goliath
Whether you're looking for sales prospects, competitive information, company
analysis or best practices in managing your organization,
Goliath can help you meet your business needs.
Our extensive business information databases empower business
professionals with both the breadth and depth of credible,
authoritative information they need to support their business
goals. Whether it be strategic planning, sales prospecting,
company research or defining management best practices -
Goliath is your leading source for accurate information.
|
|