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Article Excerpt RESÚMEN
Este trabajo recupera la lectura y usos de la obra del inca Garcilaso de la Vega en Francia durante la primera mitad del siglo XVIII a través del análisis de Mille et une Heures: Contes Péruviens, de Thomas Simon de Gueullette. El texto, inscripto directamente en la tradición de Les Mille et une Nuit, permite reconstruir una articulación concreta de la vertiente americana del exotismo europeo. En este contexto, la insistente presencia del incario en el imaginario europeo es leída como modelo efectivo de imperio y gobierno.
ABSTRACT
This article reconstructs the reading and uses of the works of Garcilaso de la Vega, Inca, in France during the first half of the eighteenth century. Through the analysis of Mille et une Heures: Contes Péruviens by Thomas Simon de Gueullette, a little known imitation of Les Mille et une Nuits, we show that the Inca vogue characteristic of the period posits an effective model for the empire.
Muchos de los más efectivos estereotipos sobre el Nuevo Mundo fueron engendrados a ambos lados del Atlántico a lo largo del siglo XVIII. Los debates producidos hacia la segunda mitad del siglo en torno a la naturaleza del continente americano, lo que Antonello Gerbi denominara "la disputa del Nuevo Mundo" (xiii), han representado tradicionalmente el pensamiento europeo sobre América durante aquel siglo. La extensa polémica acerca del estatuto evolutivo del continente posee una importancia indiscutible en la configuración de la imagen americana que se gesta en el período de las guerras de independencia. Sin embargo, un análisis que reponga d horizonte discursivo del período permite observar que no sólo la flora y la fauna, sino también las culturas y las civilizaciones precolombinas fueron convocadas para la representación del Nuevo Mundo. Esta perspectiva obliga a reponer dentro del canon tradicionalmente estudiado, obras que, si bien hoy resultan prácticamente desconocidas, constituyeron éxitos de venta durante ese período, alcanzando una rápida difusión en Europa. Estos textos permiten reconstruir algunas conformaciones imaginarias del territorio americano habitualmente poco recordadas. (1)
Durante la primera mitad del siglo XVIII, numerosas obras de teatro, ballet y novelas presentaron el Incario como la quintaesencia de lo exótico americano para Europa. Las múltiples y cercanas reediciones, traducciones y continuaciones de esos textos permiten postular la existencia de una moda Inca durante el período, vinculada indudablemente al creciente interés de Europa por el Oriente, entendido como lugar de aprendizaje, descubrimiento y experimentación.
La lectura tradicional del discurso exótico del siglo XVIII ha olvidado generalmente esta vertiente americana. (2) Por otra parte, d exotismo del Siglo de las Luces se ha considerado fundamentalmente como vehículo de crítica a las costumbres e instituciones del régimen absolutista. (3) Sin embargo, esas representaciones del universo tanto americano como oriental recrean un escenario privilegiado para considerar la estructuración del espacio colonial en el imaginario europeo.
En el presente artículo analizaremos un caso poco conocido de esta vertiente americana del exotismo dieciochesco que entrecruza explícitamente el Oriente y América: Les Mille et une Heure: Contes Péruviens.
Galland y Les Mille et une Nuits: la aparición de un modelo de contacto
Los doce volúmenes de Les Mille et une Nuit que aparecieron en París entre 1704 y 1717 revelaron Asia al público europeo. El título completo de la obra -Les Mille et une Nuit, Contes Arabes Traduits en Francois- y los Avertissements que la acompañaran --señala Muhsin Mahdi en Thousand and One Nights- enfatizaban la fidelidad de la versión, creando el mito del original árabe de la obra (28). Sin embargo, Antoine Galland construyó su "traducción" con histoñas escñtas originalmente en distintas lenguas --árabe, turco otomano, ...- y de distintas procedencias --Siria, Egipto, y algunas incluso no identificadas. Esta suerte de biperoriginal que Galland ensambla a lo largo de los trece años que dura la publicación de Les Nuits, tuvo efectos retroactivos que alteraron definitivamente la historia de la colección y sus versiones en Oriente mismo, tal como indica Eva Sallis (8).
De acuerdo con Mahdi, la relación de Galland con el Oriente había comenzado cuando viajara como parte de la misión del embajador de Francia al imperio otomano en 1670, bajo las órdenes de Jean Baptiste Colbert, el poderoso controleur général bajo el reinado de Luis XIV y responsable indiscutible del primer diseño imperial francés. Las órdenes reales buscaban renovar el rol de su majestad como único protector de las tierras santas y de los católicos cristianos en el imperio otomano, al mismo tiempo que recoger información acerca de la organización del comercio en el Imperio y la antigua ruta a la India a través de Egipto y el Mar Rojo. Tres nuevas misiones volveñan a llevar a Galland al Oriente, siempre bajo las órdenes de Colbert. Es en estos viajes que se construye el peculiar sistema de referencias que puebla las amplias digresiones de Les mille et une Nuits.
Sin embargo, no es durante sus casi veinte años en el Oriente Medio cuando Galland adquiere su célebre copia del Alf laylah wa-laylah, base de Les mille et une Nuits. De regreso ya en París, dedicado a la traducción de distintos manuscritos entre los cuales se encuentra el Kalila et Dimna y su famoso Sinbad, comienza a interesarse en la posible existencia de un texto del cual Sinbad formaría parte. De esta manera llega la copia más antigua del manuscñto --de tan sólo tres volúmenes- a manos de Antoine Galland en 1701. (4)
Les Mille et une Nuits puso en funcionamiento para el gran público una serie de imágenes que recurrian a lo largo del siglo --el harem y sus eunucos, el sofá, el sultán, el genio, ...-- pero también condensó una relación espacial --entre Europa y el "extranjero"; texto y nota al pie, ...-- articulada en torno a la espectacularización de la relación poder / saber. Dos aspectos fundamentales cristalizaban el esquema: la "transparente" figura del traductor que encriptaba en la labor literaria su explícito rol de funcionado colonial; y el problemáñco "didactismo" con el que toda narración enmarcada resulta asociada, intentando una lectura guiada de aquellos textos y cuerpos extranjeros que se ofrecían en peligrosa exhibición.
El inmediato éxito de Les Mille et une Nuits traspasa las fronteras nacionales. Fue publicada casi simultáneamente en francés e inglés y tan sólo en los primeros nueve años que siguieron a su primera edición fue reeditada cuatro veces. (5) A lo largo de todo el siglo XVIII, una extensa serie de adaptaciones e imitaciones testimonia la profunda aceptación de la obra y su estilo entre el público lector de la época. Les Mille et une Heures: Contes Péruviens de Thomas Simon de Gueullette (1683-1766) aparece en Amsterdam en 1733 y forma parte de una de las primeras colecciones que testimonian el impacto de Les Mille et une Nuits como modelo literario. Al igual que Galland, Gueullette había desempeñado cargos oficiales bajo el reinado de los Borbones. (6) Magistrado, abogado del parlamento, substituto del procurador del rey y prolífico autor, su obra incluye piezas teatrales preparadas para la comedia italiana --entre ellas, una versión de La vida es sueño de Calderón (La Vie est un Songe (París, 1718)--, novelas, traducciones y colecciones de cuentos. (7)
Las cuatro colecciones que Gueullette publica se encuentran modeladas bajo d patrón de Les Mille et une Nuits de Galland. Al igual que lo que ocurriera en aquel texto, en las primeras páginas de cada una de estas obras se refiere un manuscrito original cuyo origen se declara desconocido. El lector entendido reconoce en ese supuesto original un puro constructo ficcional formado en la yuxtaposición de diarios de viajes, historias y crónicas que conformaban la imagen disponible al público lector europeo del espacio exótico. Así entonces Gueullette reconstruye Tartaña --Les Mille et un Quart d'Heures, Contes Tartares (La Haye, 1715)--, China --Contes Chinoises ou Les Aventures Merveilleuses du Mandarin Fum-Hoam (París, 1723)--, Mongolia --Les Mille et une Soirées, Contes Mogols (La Haye, 1732)-- y Perú --Les Mille et une Heures, Contes Péruviens (París, 1733).
Les Mille et une Heures: Contes Péruviens
Según indica la advertencia de los editores que se incluye en las primeras páginas de la obra, d texto constituye la traducción de un manuscdto anónimo encontrado en un palacio Inca. (8) La advertencia sugiere posibles identidades para el autor: desde un Inca o un autor europeo hasta un descendiente de los conquistadores. Sin embargo, un lector familiarizado con las Crónicas de Indias, aun en aquella época, hubiera podido reconocer fácilmente en ese original los Comentarios reales de los Incas del Inca Garcilaso de la Vega. De hecho, los posibles autores propuestos por la advertencia recogen como centro motor de la ficción no sólo todo el espectro del sujeto colonial --el colonizador, el colonizado, el hibrido, ... (9)--sino también los ejes...
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