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Article Excerpt RESÚMEN
Benito María de Moxó y Francolí, autor del texto Cartas mexicanas, es una figura controvertida dentro del panorama de la Ilustración hispanoamericana. Acusado de simpatizar durante las guerras de independencia, tanto con los realistas como con los independentistas, sus obras no gozaron en su día de la recepción merecida y, en la actualidad, la critica ha juzgado que el interés que Moxó revela en sus escritos por América se ve mitigado por su acendrado españolismo, lo que disminuye la importancia que podrían tener dentro del panorama de la literatura hispanoamericana. El presente artículo estudia la obra de Moxó en el contexto socio-histórico en que se produjo e intenta demostrar que la ambigüedad de su discurso responde a un complicado caso de colonialismo literario.
ABSTRACT
The author of Cartas mejicanas, Benito María de Moxó y Francolí is a controversial writer of the Spanish American Enlightenment. During the wars of independence, he was accused of collaborationism with both Monarchist and Independentist. As a consequence, his works were not received with the attention deserved and, even today, critics consider that Moxó's fidelity to Spain betrayed the interest for American issues showed in his writings, thus diminishing its importance. The article studies Moxó's works in the socio-historical context that produced them and explains the ambiguity of Moxó's discourse as the result of a complicated case of literary colonialism.
La figura de Benito María de Moxó y Francolí (1763-1816) es probablemente una de las más representativas de la ilustración española en América, pero también una de las más desconocidas. Moxó nació en Cervera, ciudad simpatizante con la candidatura al trono de la casa de Borbón durante la Guerra de Sucesión y, por la tanto, la única ciudad catalana que se libró de las represalias de Felipe V por preferir los catalanes al archiduque Carlos de Austria para el trono de España. El futuro autor de las Cartas mejicanas estudió en la Universidad de su ciudad natal, creada como es sabido por Felipe V cuando éste abolió las demás instituciones universitarias catalanas por temor a los conflictos que podían provocar los estudiantes.
En la efímera Real y Pontificia Universidad de Cervera, Moxó se graduó en filosofía y, poco después, ingresó en la Orden de San Benito, siendo asignado al Monasterio de San Cugat del Vallés. En 1784, fue enviado a Roma donde tuvo oportunidad de ampliar sus conocimientos y entablar relación con ex-jesuitas y destacados humanistas, quienes le animaron a proseguir sus estudios de historia y ciencias. Cuatro años más tarde regresó a España donde recibió una cátedra en d Colegio de San Pau del Camp de Barcelona. En ese periodo escribió una oración fúnebre a las exequias de sus predecesores en el monasterio de San Cugat (Oracción fúnebre, que con motivo de las exequias que en los días 2 y 3 de diciembre de 1789 el real Monasterio de San Cucufate del Vallés consagró a la Venerable memoria de sus augustos predecesores, D.Benito de Moxó y de Francolí, 1790), así como un estudio histórico sobre sus abades (Memorias históricas del Real Monasterio de San Cucufate del Vallés, 179 ...) siendo, posteriormente, nombrado profesor de Humanidades en la Universidad de Cerrera. Allí formó parte del grupo de benedictinos que consiguieron introducir las obras de Descartes, Newton y Locke en el curriculum universitario. En 1797, se le designó poeta laureado y, en 1798, se le nombró miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia. En consecuencia, cuando en 1802, la Universidad de Cerrera recibió la visita de Carlos IV, de su esposa María Luisa de Parma y de los hijos de éstos, fue a Moxó a quien se encargó darles la bienvenida y recitar las poesías que había escrito en su honor. Al parecer, Carlos IV quedó positivamente impresionado ante la labor de Moxó, por lo que, ese mismo año, lo nombró auxiliar del obispado de Michoacán.
Ante lo expuesto, puede decirse que Moxó es un típico ejemplo de ilustrado español, pues reúne todos los rasgos que los caracterizaban inclusive el de la falta de libertad, algo que, paradójicamente, Emmanuel Kant consideraba fundamental para el desarrollo del pensamiento ilustrado. Efectivamente, a pesar de su erudición, de su línea de pensamiento y de haber tenido acceso a lecturas que desafiaban los índices de libros prohibidos por la Inquisición, Moxó creció en el seno de una Cataluña vencida y, aunque probablemente su familia se benefició de los privilegios que los Borbones otorgaron a Cervera, lo cierto es que su vida tanto en esa ciudad, como en Barcelona, estuvo marcada por la presencia de un poder centralista que había abolido los fueros y las libertades de la nación catalana, intentaba erradicar el uso del catalán, consideraba a la nueva provincia del estado español como un centro de sedición y separatismo, y había instaurado un férreo sometimiento a la autoridad militar en plaza. (1) Por otro lado, a pesar de la apertura de horizontes que debieron suponer para él los años en Italia, su desarrollo como intelectual en ese país se realizó bajo las constricciones y limitaciones que la Iglesia Católica imponía a todos sus miembros y, por último, el cargo que fue llamado a desempeñar en América, lo convirtió, en uno de los periodos más tensos y delicados para la autoridad española en el Nuevo Mundo, en parte integrante del aparato colonial. Por lo que, al entrar en funciones, tuvo que cuidarse de las habladurías propias de las envidias que generaban los asfixiantes ambientes cerrados de las cortes coloniales y, después, al crearse las juntas, se vio forzado a realizar malabarismos de diplomacia entre los distintos grupos que se disputaron el poder.
Es a la luz de esa trayectoria vital que debe de ser leída su obra, pues en ella se entrelazan los elementos que modelan la personalidad de Moxó: la política de colonialismo interno ejercido por la casa de Borbón sobre Cataluña, la fidelidad que todo miembro de la Iglesia Católica debía prestar a la vez a la corona española y al Vaticano y, por último, el cambiante juego de poderes de los últimos años del imperio español en América. Sin embargo, los pocos autores que se...
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