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Article Excerpt Preámbulo
Gracias a la generosidad de mi colega y amigo, el profesor Christopher Maurer, Director del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Boston, tengo en mi poder la carpeta de las cartas que cursaron entre el profesor Federico de Onís, de la Universidad de Columbia en Nueva York, su amiga y más tarde esposa Harriet Wishnieff, y don Ramón del Valle-Inclán y su entonces esposa Josefina Blanco, a las que se añade una carta Carlos del Valle-Inclán Blanco, hijo del escritor.
El profesor Maurer obtuvo copia de estas cartas del Seminario de Estudios Hispánicos "Federico de Onís" de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Este centro de investigación, adscrito al Departamento de Estudios Hispánicos de dicha Universidad, fue fundado en 1955 por el propio Onís.
La cronología de estas cartas va del 24 de junio de 1918 al 23 de febrero de 1928, a las que diez años más tarde se suma, el 12 de noviembre de 1938, la carta enviada por Carlos del Valle-Inclán, cuando aún no había concluido la Guerra Civil.
Estas cartas son de suma importancia por varias razones. Iluminan los esfuerzos del profesor Federico de Onís por dar a conocer la obra ingente de los autores que entonces publicaban en España que eran, nada menos que los de la Generación del 98 y los jóvenes que formarían el siguiente e importante núcleo de escritores de la categoría de José Ortega y Gasset, Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala y tantos otros. Pero también dan fe de la frustración del profesor Onís ante lo que él llama la psicología comercialista de los norteamericanos que se interesan únicamente por la publicación de obras que puedan tener el mismo éxito de que había gozado Vicente Blasco Ibáñez durante los años 20. Se niegan, por ejemplo, a publicar las obras de Unamuno hasta que sale en Inglaterra, con gran éxito, la traducción de Del sentimiento trágico de la vida. Ignoran la recomendación de don Ramón para que la traducción de sus Sonatas la haga Harriet Wishnieff, a quien él había conocido cuando pasó por Nueva York de regreso de su viaje a México en 1921. Esta "petulancia" de los norteamericanos es insufrible, pero le aconseja Onís a don Ramón que "hay que tener paciencia".
Por otro lado, las cartas de don Ramón tienen también enorme interés, sobre todo la fechada el 1 de agosto de 1922 en la que, de pronto, y sin tener nada que ver con el tema principal de ésta, irrumpe Valle-Inclán con sus comentarios sobre lo que sucede en esos días en España: el conflicto en las colonias españolas en África del Norte y la incomprensible actitud del rey en esas fechas. Y lo hace con el lenguaje de los esperpentos que escribía y publicaba por esas fechas (la primera versión de Luces de Bohemia es del año 1920, pero la segunda, con importantes añadidos, salió el año 1924, lo que quiere decir que Valle-Inclán estaba trabajando en la revisión de este esperpento cuando le escribió a Onís). E1 año 1925 sale Los cuernos de Don Friolera, y en 1927 La hija del capitán. Esta carta de don Ramón vindica nuestra tesis en Visión del esperpento, donde afirmamos que el género esperpento surge espontáneamente de la historia de España.
Mis comentarios sobre cada una de las cartas necesariamente parafrasean y citan bastante de su contenido además de aclarar alusiones. Espero que el "curioso lector" no se contente con esa presentación y lea los textos de las cartas que aparecen en el Apéndice.
Comentario
La correspondencia la inicia el profesor Onís quien, el 24 de junio del año 1918, le escribe a don Ramón para pedirle que le envíe las obras "que publique en lo sucesivo". E1 motivo es que Onís ha aceptado el encargo de escribir, para cada uno de los números de la recién fundada revista Hispania, "una reseña del movimiento literario en España."
En efecto, en 1917 se fundó la "Asociación Americana de Profesores de Español y Portugués" y se acordó que dicha asociación tuviese un órgano para difundir sus actividades docentes y difundir entre sus miembros el mejor conocimiento de las lenguas, cultura y literaturas española y portuguesa. En febrero de 1918 se lanzó el primer número de Hispania, revista que ha continuado hasta nuestros días.
En ese primer número aparece la crónica, firmada por él (Onís, "Crónica literaria de España"); Onís le escribe a don Ramón diciéndole que en ella, "cito una obra de usted y no hablo de ella porque no he podido verla." De ahí su interés en que Valle-Inclán le envíe las obras que vayan apareciendo en lo sucesivo.
En el texto declara: "Me propongo recoger en una breve crónica trimestral [es decir, en cada número de Hispania] lo esencial del movimiento literario español del día, en su aspecto de creación artística." En su crónica Onís destaca dos poetas líricos -Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado- y habla de algunos de sus libros más recientes. Menciona la Colección Calleja (publicada por el entonces muy conocido editor Saturnino Calleja) titulada "Páginas escogidas" en cuya lista aparecen obras de "novelistas de primer orden" como Leopoldo Alas (Clarín), A. Palacio Valdés y Azorín (Martínez Ruiz). Discute las obras de estos autores publicadas en dicha colección.
Entre los dramaturgos menciona a José Echegaray (para entonces ya Premio Nobel), a Jacinto Benavente, a los hermanos Quintero y a Martínez Sierra, cuyas obras más recientes analiza brevemente.
En el mundo del pensamiento destaca la publicación que está llevando a cabo la Residencia de Estudiantes de todos los Ensayos de Miguel de Unamuno. Así mismo menciona que José Ortega y Gasset acaba de publicar el segundo volumen de El Espectador. Menciona también obras recientes de Ricardo de Orueta y de Manuel G. Morente.
Y, en un último párrafo, escribe:
Hay también en España una literatura de la guerra (1), que ha producido ya algunas obras de indudable valor estético. Ya hemos citado obras de Azorín y de Palacio Valdés; habría que añadir aparte de la hermosísima novela de Blasco Ibáñez Los cuatro jinetes del Apocalipsis, las obras últimamente publicadas por Ramón del Valle-Inclán, La media noche. Visión estelar de un momento de Guerra ...
Y termina su crónica mencionando obras de Pérez de Ayala, A. Insúa, Condesa de Pardo Bazán, y de Jacinto Benavente, sobre el mismo tema.
Es interesante hacer notar que habiendo mirado todos los volúmenes de Hispania que aparecieron durante los años de la correspondencia que nos ocupa, no he podido encontrar otra "Crónica" de Onís sobre el tema que menciona. Posiblemente la revista decidió publicar en números subsiguientes una reseña bibliográfica que suplantó la "Crónica" del profesor Onís.
La carpeta no contiene una contestación de Valle-Inclán a la carta de Onís. Sin embargo, en un número posterior de Hispania, en la sección bibliográfica a la que aludi, aparece la obra de don Ramón mencionada por Onís, con todos los datos bibliográficos pertinentes; de modo que se puede colegir que la obra fue enviada como respuesta a la petición de éste.
En la siguiente carta de Onís a Don Ramon, fechada el 20 de noviembre de 1919, le propone tres asuntos "sobre los cuales desearía tener una pronta contestación." Se trata, primero, de que la editorial neoyorkina Harcourt, Brace and Howe se propone publicar una nueva colección llamada European Library que contenga las mejores obras de la literatura contemporánea en todo el mundo, es decir, en toda Europa. Es de notar este "eurocentrismo" del profesor Onís muy típico en esa época. Al parecer, dicha editorial le ha pedido asesoramiento sobre obras españolas y Onís ha recomendado las de Valle-Inclán. El director de la colección, quien, según Onís, es el "mayor crítico de este país", y quien ha leído varias obras de don Ramón, se ha decidido por las Sonatas. Por consiguiente, la editorial le pide la autorización "para publicar la traducción de sus obras en inglés." Menciona los términos que la editorial le ofrece (2).
El segundo asunto trata de que D. C. Heath and Co., "la mejor casa editorial de textos escolares", le ha encargado la dirección de una serie llamada "Contemporary Spanish Texts" (3). Onís le propone a Valle-Inclán publicar La cabeza del dragón en esta colección, "que es de toda la obra de usted lo más a propósito para niños." Le menciona que el autor no recibirá ninguna compensación ya que la editorial pagará solamente al editor del texto. Pero, según Onís, vale la pena porque "la publicación de una de sus obras en esta forma escolar puede ser un gran anuncio de sus obras entre el público escolar que más tarde ha de adquirir y leer sus obras originales" (4).
Y el tercer asunto que Onís...
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