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...o cruce fronterizo. Cada una de estas porciones territoriales, la dimensionamos de acuerdo al volumen y distribución de los oferentes mexicanos. Por lo que respecta al perfil socio-demográfico de los oferentes mexicanos destacamos: nivel educativo, edad, sexo, estado civil, redes sociales y familiares en que participan, condición laboral, nivel de ingresos, etc. Con base en los resultados, obtenidos a partir de diferentes fuentes estadísticas, destacamos los patrones que los actores producen y reproducen en la construcción de su oferta de fuerza de trabajo: incremento sostenido en su volumen, concentración y dispersión geográfica, preeminencia de trabajadores jóvenes de sexo masculino oriundos de localidades urbanas, con estudios de primaria y secundaria, los cuales desempeñan labores propias del sector primario (en el lugar de origen) y terciario (en el lugar de destino) y perciben un ingreso de entre 1 y 3 salarios mínimos.
Palabras clave: oferta de fuerza de trabajo migrante; perfil socio-demográfico de la migración; movilidad espacial; nuevo patrón migratorio México-Estados Unidos.
ABSTRACT
In this work we try to explain the sociodemographic profile and the spatial mobility of the Mexican-born labour supply in United States. We analyse the mobility within three spatial scales: places of origin, destination and border crossing. We evaluate each one of these spaces according to the volume and distribution of the Mexican work's suppliers. Regarding the sociodemographic profile of these suppliers we highlight: educational level, age, sex, marital status, social and family nets, labour force status, incomes, etc. From the results --obtained from different statistical sources, on, we highlight the several patterns that the actors produce and reproduce in the construction of their offer of work force: sustained increase in their volume, concentration and geographical dispersion, pre-eminence of young male workers from urban areas, with elementary and junior high studies, who carry out works within the primary sector in their origin place, and within the tertiary one in their destination place, and who perceive an income between 1 and 3 minimum wages.
Keywords: migrant labor force supply; migration's sociodemographic profile; spatial mobility; new Mexico-United States' migratory pattern
Introducción
En este trabajo, pretendemos proporcionar evidencia acerca del perfil socio-demográfico y de la movilidad espacial que realiza la oferta de fuerza de trabajo migrante a Estados Unidos en los últimos años, y a la vez, inferir el tipo de vínculo que prevalece respecto al nuevo patrón migratorio. Para tal propósito, consideramos a los migrantes mexicanos como actores que tienden a redefinir su oferta de fuerza de trabajo en territorio estadounidense. En consecuencia, la decisión de emigrar insume de la necesidad de redefinir los límites socio-espaciales de la oferta de fuerza de trabajo. A su vez, esta redefinición insume la necesidad de seleccionar el lugar de paso de la frontera norte y el lugar de destino en territorio estadounidense. Ello, con base en las redes sociales y familiares en que participan y, desde luego, considerando los costos que la movilidad espacial implica, así como de acuerdo al perfil demográfico, social y laboral que tienen hombres y mujeres.
El análisis de la movilidad espacial comprende tres niveles: uno, el correspondiente al lugar de origen de la fuerza de trabajo analizado en cinco escalas geográficas: nacional, estatal, municipal, por localidad y hogar; dos, el nivel correspondiente a los principales lugares de paso en la frontera norte de México; tres, el lugar de destino en Estados Unidos, a escala de entidad estatal. En lo que corresponde a la segunda dimensión, analizamos las características estructurales de la fuerza de trabajo: perfil social, demográfico y laboral. El análisis de dichas características comprende cada uno de los tres niveles espaciales durante el periodo 2000-2003.
Con el fin de cumplir dicho propósito, el trabajo lo dividimos en tres partes. En la primera, establecemos algunas consideraciones histórico-conceptuales sobre el fenómeno migratorio México-Estados Unidos y sobre la concepción del mercado de trabajo que utilizamos en este trabajo. En la segunda, analizamos en su dimensión espacio-temporal y socio-demográfica la construcción social de la oferta de fuerza de trabajo mexicana en Estados Unidos. Dicha construcción la consideramos en tres espacios: uno, lugar de origen; dos, lugar de paso fronterizo; tres, lugar de destino en Estados Unidos. En la tercera, establecemos algunas consideraciones finales.
Algunas consideraciones histórico-conceptuales
La migración de mexicanos a Estados Unidos es un fenómeno de la mayor complejidad histórica. Esta complejidad tiende a configurarse desde sus orígenes, con la expansión (por la vía de la anexión de una porción de territorio mexicano) y consolidación del Estado-nación estadounidense, hasta la actualidad, cuando se calcula que el flujo de migrantes mexicanos es el mayor de su tipo en el planeta (Herrera y Pries, 2006; Escobar y Martin, 2006). Pero dicha complejidad no solo la configura el flujo de personas, sino también el flujo de recursos económicos, sociales, culturales y políticos. A su vez, este flujo de personas y recursos no ocurre en un único sentido, sino también en términos recurrentes, circulares y de lazos transnacionales (Canales y Zlolniski, 2000).
Para el pensamiento social, el principal reto es conocer y explicar las características, tendencias y los factores que influyen sobre la migración México-Estados Unidos. En las distintas disciplinas del pensamiento social, se considera que en el pasado, presente y futuro, la demanda de fuerza de trabajo por parte de los empleadores estadounidenses, así como el monto de los sueldos y el papel de las redes sociales constituyen los principales factores que influyen sobre la migración (Escobar y Martin, 2006; Durand, 2003). Desde esta perspectiva analítica, se proporciona evidencia acerca de que la migración entre México y Estados Unidos es principalmente "una migración laboral y que el sistema de redes sociales está intrínsicamente relacionado con el mercado de trabajo" (Durand, 2003). En suma, se identifican tres grandes factores que influyen sobre la migración: uno, la demanda de fuerza de trabajo (factor de atracción en Estados Unidos) y la oferta de la misma (1) (factor de expulsión en México); dos, el diferencial salarial; tres, las redes sociales y familiares que permiten vincular los factores de oferta y demanda de la fuerza de trabajo mexicana. A su vez, estos tres factores tienden a ser analizados a la luz del conjunto de medidas y políticas instrumentadas por y desde el gobierno estadounidense.
Con base en la perspectiva analítica anterior, especialistas en la materia, destacan las diferentes dinámicas que experimenta la migración México-Estados Unidos (Leite et al, 2006; Pries, 2006). Desde el siglo XIX hasta 1914, los factores de lejanía y de poca accesibilidad a territorio estadounidense influyen para que el flujo de migrantes fuera bajo. Sin embargo, la primera guerra mundial y el boom económico que experimenta la economía estadounidense en los años veinte del siglo pasado, propician la primera migración de gran escala de fuerza de trabajo mexicana. Ésta fue interrumpida por la gran depresión económica que, durante el periodo de 1929-1941, provoca una baja en la demanda de fuerza de trabajo y la expulsión de trabajadores mexicanos. Entre 1942 y 1964, producto de la participación en la segunda conflagración mundial y del espectacular e incesante crecimiento que logra en el periodo de posguerra, la economía estadounidense experimenta una gran escasez de fuerza de trabajo. Frente al reconocimiento de dicha escasez, así cómo con el objetivo de regular y controlar el flujo de mexicanos a su territorio, el gobierno estadounidense instrumenta el "Programa Bracero", el cuál tiende a imprimir una mayor dinámica a la migración de fuerza de trabajo mexicana, toda vez que se autoriza a fincas y organizaciones empresariales a contratar temporalmente migrantes mexicanos. Durante la vigencia de dicho programa, fueron reclutados formalmente 4.6 millones de trabajadores mexicanos, cifra que la demanda de fuerza de trabajo superaba con creces, como lo demuestra la progresiva presencia de trabajadores indocumentados de origen mexicano (Griswold, 2002).
Entre 1965 y 1985, la migración mexicana que laboraba legalmente fue drásticamente reducida, aunque paradójicamente, no se prohibía y/o sancionaba a los empleadores estadounidenses por contratar fuerza de trabajo indocumentada. Por consiguiente, la contratación de trabajadores ilegales dinamiza la migración de fuerza de trabajo mexicana. Para 1986 se promulga la Ley de Control y Reforma de la Inmigración (IRCA, por sus siglas en inglés), la cual contenía tres cláusulas principales: uno, multar a toda compañía que conscientemente contratara inmigrantes ilegales; dos, incremento en el gasto para vigilancia y control de la frontera, y tres, 2.8 millones de ilegales que comprobaron tener una estancia permanente desde enero de 1982 obtuvieron estatus legal permanente o "amnistía" (Griswold, 2002). Pero la aplicación de esta Ley, aunada a otra serie de medidas instrumentadas en el periodo 1993-2006 (2) tendentes a erradicar la inmigración ilegal, resultan poco efectivas para alcanzar estos propósitos. Más bien, dichas medidas, en consonancia con los procesos de reestructuración económica y productiva, así como con el de integración económica que han experimentado ambos países en los dos últimos decenios, contribuyen a configurar un nuevo patrón de migración.
Entre los estudiosos del fenómeno migratorio México-Estados Unidos, existe un consenso generalizado en cuanto a que, desde principios de la década de los años ochenta del siglo pasado, se manifiestan cambios en las modalidades y patrones de la migración (Pries, 2006; Escobar y Martin, 2006; Leite et al, 2006; Canales, 2006). Entre los principales rasgos que presenta el nuevo patrón migratorio México-Estados Unidos destacan los de índole espacio-temporal, sociales, demográficos y económicos. Entre ellos se encuentran: aumento de la migración permanente; desgaste de los mecanismos de circularidad migratoria; incremento de la migración indocumentada; ampliación de las regiones de origen y de destino; mayor heterogeneidad de los migrantes; aumento de los migrantes de origen urbano y diversificación sectorial y ocupacional de los migrantes mexicanos.
La configuración del nuevo patrón migratorio insume tres cuestiones torales en la teoría social y los estudios del trabajo: uno, el cúmulo de interesantes evidencias empíricas (véase Leite et al, 2006; Canales, 2006); dos, reformulación teórica y reconstrucción conceptual y metodológica para el estudio de la migración internacional (Pries, 2006); tres, el interés por parte de los sociólogos del trabajo de erigir a la migración en uno de sus temas importantes (Herrera y Pries, 2006). En esta tercera cuestión pretendemos inscribir el presente trabajo, toda vez que nuestra principal preocupación es el mundo del trabajo y sus actores, más específicamente la correspondiente a los actores que construyen por una parte, la oferta y, por otra, la demanda de fuerza de trabajo migrante. El insumo conceptual-metodológico, para efectos del presente trabajo lo proporciona el trabajo de Enrique de la Garza (2001). En este trabajo, el autor reconceptualiza el mercado de trabajo al considerar que son actores sociales (oferentes y demandantes de fuerza de trabajo) quienes construyen socialmente esta institución. Un matiz importante es que ambos actores construyen su oferta y demanda de fuerza de trabajo bajo ciertas restricciones estructurales, las cuales operan en distintos niveles y dimensiones. Así, los actores que construyen su oferta de fuerza de trabajo enfrentan diversas restricciones: socio-demográficas (edad, género, escolaridad, estado civil); económicas (sueldos, salarios, precios de bienes y servicios); laborales (experiencia, calificación); ubicación en las redes sociales; productivas (volumen de producción, tecnología, nivel de ocupación); políticas e institucionales (económicas, sociales y culturales), que se instrumentan y operan en su espacio inmediato. Cuando todas o alguna de las restricciones estructurales impiden a un actor encontrar empleo por un determinado salario, éste puede emigrar. Es decir, puede redefinir los límites socio-espaciales de su oferta. Por lo anterior, consideramos a los migrantes mexicanos como actores que tienden a redefinir su oferta de fuerza de trabajo en territorio estadounidense. Para lograr esta redefinición, dichos actores tienden a construir su oferta con base al lugar que ocupan en las redes sociales y/o familiares a fin de incurrir en un menor riesgo y costo en su traslado y cruce fronterizo, a la vez que estas mismas redes les permitan vincularse con la demanda de su fuerza de trabajo. A partir de esta consideración conceptual-metodológica pretendemos proporcionar evidencia acerca del perfil socio-demográfico y la movilidad espacial que experimenta la oferta de fuerza de trabajo migrante a Estados Unidos en los últimos años, e inferir el tipo de vínculo que prevalece respecto al nuevo patrón migratorio.
La construcción social de la oferta de fuerza de trabajo
La construcción social de la oferta de fuerza de trabajo migrante en los Estados Unidos la realizan, de acuerdo a su condición espacio-temporal, tres tipos de actores: uno, los...
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