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Article Excerpt LAREDO, TEJAS, PRINCIPIOS DE OCTUBRE.
De parecer que estamos listos, parecemos, y a fin de empezar la aventura: rodar un largometraje mexicano cuya casi enteridad transcurre en los Estados Unidos de América. Un poco es como si fuéramos un crew vietnamita a las puertas de China, un equipo polaco a punto de ingresar a Rusia, con cámaras.
Somos dieciocho. El director, una actriz y dos actores, un director de fotografía, una script-girl, el director de sonido, una directora de arte, una directora de vestuario, dos directores asistentes, dos productores, el primer asistente de cámara, un key-grip, un gaffer, un loader y el guionista, que soy yo. Somos catorce mexicanos y una argentina, una húngara, un italocolombiano y un español. Un crew. Yo, que siempre he sido solitario, me hallo un poco confuso, aunque también muy entusiasmado. Sé que va a ser difícil, que me va a ser difícil. Espero que vaya a ser un viaje profundo, divertido, nuevo, alerta. Por lo menos, como me dice el director, significa salir todos de nuestras zonas de confort: la cama de uno, el baño de uno, el juguito de naranja, los taquitos, el cine. Hay dos miembros del crew que nunca han salido de México; otros dos más nunca han ido a los Estados Unidos de América. Catorce de nosotros nunca hemos hecho un largometraje. Ninguno hemos cruzado Estados Unidos en coche hasta el Continent's End del poema, described & decried por Robinson Jeffers. Sabemos que podemos fracasar, que el camino guarda sus peligros y su enseñanza y, como querían los chinos, que el viajero no debe pretender mostrarse demasiado alto.
La película trata de tres mexicanos (dos hombres y una mujer) que están como muertos en México; deciden ir a Real de Catorce; de allí a Nueva York, y, ya allá, cruzar hasta California, hastiados como están de sus vidas en su propio país. Y de lo que les pasa en el camino. -Qué raro que tú, que no sabes manejar, bayas escrito un road movie, me dice un conocido. Es por amistad.
Vamos arecorrer, de acuerdo con el guión, diecinueve estados (y un distrito sin representación): Tejas, Luisiana, Misisipi, Alabama, Tenesí, Virginia, Washington DC, Maryland, Pensilvania, Nueva Jersey, Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania de regreso, Ohio, Indiana, Illinois, Misuri, Kansas, Colorado, Utah, Arizona y California. Vamos en una van dorada, una pick-up con placas de Tejas, que lleva el lowboy donde va amarrado el Mercedes Benz verde, 1975, que es un actor más, un jeep negro que atrás dice "Namasté" y trae placas del Distrito, y un camión rentado en Laredo mismo, donde va el equipo, también rentado.
LAREDO, TEJAS, 11 DE OCTUBRE.
De día se descubre la vastedad, de noche el vacío.
SABINAS, TEJAS, 12 DE OCTUBRE.
Uno escoge; o no. El director sin duda es una especie de mezcla entre Frodo Bolsón, de la Comarca, Aragorn, hijo de Arathorn en el Norte y Gandalf, llegado a la Tierra Media al mismo tiempo que los reyes de Númenor, que después dijeron Westernesse. Tiene una misión, guarda una misión. Y cada uno de los que vamos con él desempeñamos una función que en cierto sentido nos acerca a tal o cual personaje de El Señor de los Anillos (el libro, no la película); hay uno que es como Samsagaz, otro como Legolas, el ello, otro como Gimlin hijo de Glóin, el enano, otro como Boromir, orgulloso y pronto a la ofensa. Pero todos, creo, estamos decididos a, sin importar el "rol" que "juegue" (porque qué mal habla uno luego), "que juéguemos", hacer todo lo posible y dar no sólo nuestro mejor esfuerzo en aras del proyecto, sino ver a qué clase de límite se puede llegar, y cómo.
CONCAN CAVE, TEJAS, 12 DE OCTUBRE.
Cuando escribí la secuencia en la cual los tres enamorados van a ver salir las criaturas vespernales pensé en muchas cosas: en el número de los animales (Artibeus brasiliensis, se llama), en cómo se recortarían los miles de quirópteros contra el cielo del atardecer. Es un espectáculo imponente, que incluso registran los satélites; los aviones supersónicos de la base cercana deben evitar cuidadosamente la entrada y la salida de los murciélagos. No pensé en el olor de los animales (de hecho esta cueva fue una de las primeras minas de guano, cuando Tejas aún era mexicano -nuestro Texas-; las tierras de no sé cuál duque inglés dieron, el primer año del uso del fertilizante, doble medida). El hecho es que nomás comenzar a salir los murciélagos, una peste, una verdadera peste, nos envolvió. Y antes todo había olido a pinos y hierbas.
Salen los miles y miles y miles de murciélagos, hacia los campos del valle; los halcones de Robinson Jeffers los esperan planeando en las alturas y de pronto descienden entre la ría de criaturas y atrapan uno y se van.
VICTORIA, TEJAS, 13 DE OCTUBRE.
Toque de queda en un motel junto a la vía del tren; raids policiacos; es el tren que viene de México y, como ha de atenuar su marcha para cruzar el poblado, es un buen lugar para apearse y perderse en la noche de Tejas y, ya, estar del otro lado. Antes, en la tienda pobretona, a buscar cigarros y cervezas: Planning to go out tonight?, una pregunta en un cartel con una patrulla blanca de luces encendidas y un policía anglosajón y uno afroamericano; y la respuesta: So are we.
HOUSTON, TEJAS, 14 DE OCTUBRE.
¿Son la fotografía y el cine artes del Enemigo? La pregunta merece plantearse, y muchos pensadores lo han hecho; no es mera retórica, ni tampoco está allí para ser negada, ignorada. Yo creería que no, aunque lo parecen. Es curioso que una de estas artes sea "pura verdad" y el otro "pura mentira". Lo que es cierto es que la fotografía devoró a la pintura mientras la arrinconaba en las...
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