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Article Excerpt Reunimos en las oficinas de Letras Libres, en una quizá demasiado soleada mañana de finales de febrero, a cuatro de los principales productores de cine mexicano, quienes bajo la batuta de Sabina Berman analizaron qué se hace bien y qué mal en nuestro cine, cómo se financia en la actualidad una película y qué podrían hacer el Estado y la iniciativa privada para fortalecer y consolidar esta industria.
Epigmenio Ibarra es el fundador y director de Argos, productora de programas que han roto con los estrechos parámetros con que se bacía televisión en este país y de películas como Fuera del cielo, La hija del caníbal o El bien esquivo. Christian Valdelièvre es director de Titán, que entre otras ha producido Vivir mata, Sólo Dios sabe y Temporada de patos. Mónica Lozano es la productora ejecutiva de Altavista, y en su haber tiene uno de los mayores éxitos del cine nacional en los últimos años: Amores perros. El último pero no menos importante invitado a la mesa es Pablo Cruz, director y socio de la joven productora Canana junto a Gael García Bernal y Diego Luna, la cual tiene en marcha, entre otros muchos proyectos, la producción de la primera película de García Bernal como director, Déficit, y del primer documental firmado por Luna.
SABINA BERMAN: Sostengo la hipótesis de que lo más difícil para hacer cine mexicano es estar en México. Las condiciones objetivas para producir,
distribuir y exhibir cine en nuestro país son monumentales. Querría que ustedes nos delinearan el mapa de lo que es producir cine en México, y posteriormente nos hablaran de cómo esas difíciles condiciones objetivas pueden modificarse: qué se necesita hacer, quién debe hacerlo, cuándo y cómo. Para empezar podríamos hablar del arranque de una película. ¿Cómo se reúne el talento para una película, Christian?
CHRISTIAN VALDELIÈVRE: Para mí lo más importante, obviamente, es el guión. Ylo que descubres es que, realmente, guionistas en México hay muy pocos.
SABINA BERMAN: ¿Cómo distingues un buen guión?
CHRISTIAN VALDELIÈVRE: Como yo lo hago es que me encierro en mi casa, y apago todo, no pongo música, me tomo un té, me leo el guión de pe a pa, solito. Y me fijo cómo me siento al acabar el guión. Es mi manera de trabajado. Es muy por adentro.
SABINA BERMAN: Epigmenio: ¿a ti te llegan guiones o encargas guiones?
EPIGMENIO IBARRA: Hay proyectos que nosotros desarrollamos y proyectos que nos llegan. La tragedia es que, en México, la historia de un guión, para filmarse, es muy larga. Un proyecto te llega después de andar rondando por otras instancias cinco años, por ejemplo. Y tú te tardas cinco años más en filmarlo.
SABINA BERMAN: Pablo: ¿Hay buenos guiones en México?
PABLO CRUZ: Yo creo que hay muy pocos. De por sí, para mí es bien complicado separar el guión, como un pedazo de literatura, del proyecto que trae detrás un guión. En México, donde no hay todavía una industria totalmente desarrollada, rara vez el guión puede ser considerado independiente de quien será su director.
SABINA BERMAN: Christian, hablemos a continuación de directores.
CHRISTIAN VALDELIÈVRE: Tenemos dos escuelas que están generando muy buena calidad de directores, tanto el CCC como el CUEC. La mayoría de la gente que se ha ido de México ha pasado por esas escuelas.
SABINA BERMAN: Son escuelas públicas.
CHRISTIAN VALDELIÈVRE: Y generan mucho talento. Probablemente hay mejores directores que guionistas.
SABINA BERMAN: Pablo mencionó algo que es una frase hecha entre los cineastas mexicanos: "En México no hay una industria del cine." ¿Qué quiere decir precisamente que no hay una industria del cine?
EPIGMENIO IBARRA: Que el cine es un quehacer que no se puede enfrentar artesanalmente. El cine es un quehacer que tiene que establecer líneas de producción continuas. Los directores, los guionistas, los fotógrafos, aprenden haciendo "su oficio" y tienen que poder vivir de hacer eso, el cine. Sólo así pueden adquirir experiencia y mejorar sus capacidades: haciendo películas.
SABINA BERMAN: ¿Y cuál es el punto crítico dónde podríamos ya decir que sí hay una industria? ¿Cuántas películas deben producirse para que se forme una industria?
EPIGMENIO IBARRA: Ciento veinte películas al año, como mínimo.
SABINA BERMAN: Alguna vez las produjimos.
EPIGMENIO IBARRA: Hace muchos, muchos años.
SABINA BERMAN: En la llamada "época de oro del cine mexicano".
MÓNICA LOZANO: Bueno, todavía hasta principios de los noventa se producían cien películas al año.
SABINA BERMAN: ¿Cuántas produjimos en el 2006?
MÓNICA LOZANO: En 2006, produjimos como cincuenta y tantas pero sólo estrenamos veintiocho películas.
CHRISTIAN VALDELIÈVRE: Y fue un año...
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