|
...el abordaje del siglo XVIII español. (1) Alejada bastante de la percepción de la literatura del arte que el Romanticismo consagró con esa ponderación extrema de la originalidad creativa y de la exaltación de la individualidad, la literatura dieciochesca dista mucho de los gustos que nuestros estudiantes actualmente aceptarían y, por esas razones, esta producción aparece como "aburrida", "demasiado cerebral" y "poco placentera" a sus ojos. (2) Además, ahí en donde lo literario está servicio del proyecto político de la Ilustración y se manifiesta en una actitud canónica de lo didáctico-moralizante por un lado y, por otro, en donde la noción todavía vigente de literatura privilegia el trabajo de reescritura y de remodelación de tópicos y motivos que pueden retomarse una y otra vez, el siglo XVIII español requiere en su estudio de que el profesor utilice categorías más allá de las genéricas o de grupo de autores, que hemos heredado de la historiografía positivista.
Para los efectos de este trabajo, se trata de asumir un punto de vista divergente en cuanto estrategia a la que, alguna vez en la década de los 80 del milenio pasado, planteara Iris Zavala como necesidad de abrir nuestro canon literario del siglo XVIII al estudio de otras prácticas literarias, pues ella nos proponía estudiar y analizar lo diverso, lo marginal y lo heterodoxo, de aquellas "subversiones y transgresiones, que pon[ían] a prueba los sistemas de moral colectiva fundados en la autoridad de la tradición" (5), frente a la corriente mayoritaria y oficial de la literatura del XVIII, es decir, la reformadora y crítica de la situación del país. No se trata de negar que, frente a una norma literaria, se desarrollen epifenómenos dignos de estudio para valorar la complejidad del campo literario, sino plantear un estudio de esa cultura oficial claramente institucionalizada bajo el proyecto de la Ilustración y de la utilidad colectiva, mediante estrategias que nos permitan reinterpretar y redinamizar su evaluación no tanto por pruritos pedagógicos como por principios heurísticos. Éste era el cuestionamiento que hacía Rinaldo Froldi, cuando su balance de la historiografía literaria dieciochesca a la altura de los 80 acometía las reducciones de un siglo XVIII rígido, racional e insensible, tradicionalista más que "original", utilitario y político, o cuando se imponía la necesidad de reconsiderar categorías de periodización como el de neoclacisismo o el de afrancesamiento (60).
A la luz de lo anterior, se impone, como planteara lúcidamente Froldi en el artículo citado, la urgencia de valorar la significación de lo literario más allá de una estrecha historiografía de carácter lineal y de lógica acumulativa, de manera que podamos valorar que, en el contexto del siglo XVIII, lo literario aún se asocia a la cultura letrada y a la noción de preceptiva heredada del Medioevo. Por ello, "definir una realidad cultural que se manifestó en una particular época histórica" (Froldi 62) supone:
a) relacionar lo literario a otras series con el fin de encontrar la función, es decir, "la correlación de un elemento con una serie de elementos semejantes en otros sistemas y en otros órdenes, es una condición necesaria de la función sinónima, de la función constructiva de ese elemento" (Iuri Tynianov 256), como lo buscaban los formalistas rusos cuando querían relacionar los fenómenos estilísticos a estímulos sociohistóricos; y
b) que dichos estímulos no son un simple contexto que se agrega sino que obedecen a una complejidad de la actividad literaria, en cuya interacción tanto el "escritor" como los "participantes" inscriben sus posiciones y sus visiones de mundo, pues para Valentín Voloshinov, la "comunicación artística emerge de la base que tiene en común con otras formas sociales, pero conserva, tal como las otras formas, su peculiaridad: es un tipo especial de comunicación que posee una forma particular, que es propia sólo de él." (201)
Ahora bien, ¿cómo dar cuenta de esta complejidad comunicativa y social de la obra literaria? ¿Qué papel desempeña la enseñanza de la literatura en la promoción de una perspectiva sociohistórica de las prácticas artísticas? No se trata, por lo consiguiente, del empleo tradicional de las categorías de periodización historiográfica, gracias a la presentación y ordenación valorativas de los géneros, textos y autores como si fuera un simple catálogo acumulativo. Clasificar de esta manera el siglo XVIII español dejaría no solo por fuera la complejidad de relaciones por dilucidar, (3) sino también una gran cantidad de textos estarían fuera de la serie literaria, como lo planteaba Shelly Yahalom, para quien los principios de argumentación y procesamientos de los datos, "tels que le découpage et...
NOTE: All illustrations and photos
have been removed from this article.

More articles from Dieciocho: Hispanic Enlightenment
Nicol�s Rodr�guez Laso. "Diario en el Viage de Francia e Italia (1788)..., March 22, 2007 Jonathan Earl Carlyon. Andr�s Gonz�lez de Barcia and the Creation of t..., March 22, 2007 Michael Iarocci. Properties of Modernity: Romantic Spain, Modern Europ..., March 22, 2007 Theresa Ann Smith. The Emerging Female Citizen: Gender and Enlightenme..., March 22, 2007 Elizabeth Franklin Lewis. Women Writers in the Spanish Enlightenment: ..., March 22, 2007
Looking for additional articles?
Search our database of over 3 million articles.
Looking for more in-depth information on this industry?
Search our complete database of Industry & Market reports by text, subject, publication
name or publication date.
About Goliath
Whether you're looking for sales prospects, competitive information, company
analysis or best practices in managing your organization,
Goliath can help you meet your business needs.
Our extensive business information databases empower business
professionals with both the breadth and depth of credible,
authoritative information they need to support their business
goals. Whether it be strategic planning, sales prospecting,
company research or defining management best practices -
Goliath is your leading source for accurate information.
|