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Article Excerpt La teoría económica neoliberal, tan invalidada por numerosos estudios, sigue siendo pujante políticamente porque, en palabras de Josepb Stiglitz (Premio Nobel de Economía), "sirve a intereses particulares. Algunas personas sacan provecbo de este fanatismo del mercado". Revista Les Inrockuptibles, 19-XI-06.
El concepto de la ley del libro está hoy de particular actualidad. En España acaba de proclamarse una nueva ley, después de una larga gestación. En México, donde es tan necesaria, después de haber sido aprobada por el Congresoypor el Senado ha sido aparcada por el presidente Fox, aunque las espadas siguen en alto. Y, por último, este año se cumple el 250 aniversario de la Ley Lang que implantó en Francia el precio único, con resultados tan inequívocamentebeneficiosos, y que es como la "madre" de todas las demás.
LA LEY LANG
El IMEC (Institut Mémoires de l'Édition Contemporaine), que preside actualmente el gran editor Christian Bourgois, junto con el Comité de Historia del Ministerio de Cultura francés, ha publicado, en 2006, Le prix du livre, 081-2006, subtitulado La loi Lang, para conmemorar los veinticinco años de dicha ley, que instauró el precio fijo en Francia y que tan decisiva ha sido para el sector del libro en dicho país. Un aniversario que ha sido acogido de forma muy positiva por los libreros y editores en amplios reportajes en Le Nouvel Observateur, Le Monde y Livres Hebdo, entre otros. Gracias a ella se ha facilita do la subsistencia de los imprescindibles libreros y editores independientes, la oferta de libros importantes culturalmente aunque fueran minoritarios, en suma la riqueza y la diversidad cultural de un país.
Tan unánimes han sido las alabanzas a la ley del precio único que parece como si todo este trayecto hubiera sido muy fácil, cuando su puesta en marcha y su aplicación han sido extraordinariamente dificultosas, como el estudio en cuestión reseña de forma sintética pero minuciosa. Una ley que apareció el lO de agosto de 1981 en el Journal Officiel en un texto breve, de sólo once artículos, y en el que lo fundamental era, con respecto a la venta de libros, el principio del precio único fijado por el editor. La propuesta de Mitterrand, candidato socialista a la Presidencia, estaba simbólica y prácticamente vinculada al título de su programa presidencial: "Cambiar la vida", en la medida en que, en palabras de Jacques Attali, "contribuyó, gracias a sus efectos desde 1981, a transformar en profundidad y mejorar la sociedad francesa y la vida de los franceses".
En los años setenta se produjo una crisis del libro en Francia, buena parte de la cual, según editores y libreros, fue debida a la emergencia de nuevos actores. En especial, la concentración editorial, durante treinta años duopolista (Hachette y Havas, fagocitada luego ésta por su rival), y la irrupción de grandes cadenas de distribución como los centros Leclerc, así como las FNAC, (1) más especializadas, que pusieron en serio peligro la continuidad de las librerías especializadas.
Jérôme Lindon, editor ejemplar al frente de las Éditions de Minuit, encabezó infatigablemente las acciones de resistencia con un Leitmotif: "El libro no es un producto como los otros", la vida de un libro debía inscribirse en la duración y para ello se precisaba de una lógica comercial particular: "La carrera de un libro durante muchas semanas o muchos meses implica una concepción de la creación, de la difusión y de la distribución completamente diferentes."
Esta concepción distinta de los libros ya apareció en un texto de Diderot, Carta sobre el comercio de la librería: "Un error que veo cometer sin cesar a aquellos que se dejan guiar por las máximas generales es aplicar los principios de una manufactura de tejidos a la edición de un libro." Una temprana reivindicación de la famosa "excepción cultural", tan odiada por los políticos neoliberales y sus intelectuales de cabecera.
En 1977, Lindon creó una "Asociación para el precio único del...
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