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Article Excerpt Roberto Suro, Strangers Among Us: Latino Lives in a Changing America, Vintage Books, Nueva York, 1999, 357 pp.
George J. Borjas, Heaven's Door: Immigration Policy and the American Economy, Princeton University Press, Princeton, 1999, 263 pp.
Alejandro Portes y Rubén G. Rumbaut, Legacies: The Story of the Immigrant Second Generation, Russell Sage Foundation, Nueva York, 2001, 406 pp.
Charles Hirschman, Philip Kasinitz y Josh De-Wind, eds., The Handbook of International Migration, Russell Sage Foundation, Nueva York, 1999, 502 pp.
William H. Frey y Ross DeVol, "America's Demography in the New Century: Aging Baby Boomers and New Immigrants as Major Players", Milken Institute Policy Brief, Number 9, Santa Mónica (California), Milken Institute, 2000, 51 pp.
Steve Camarota, "Immigration from Mexico: Assessing the Impact on the United States", Center Paper #19, Washington (d.c.), Center for Immigration Studies, julio del 2001, 64 pp.
El río Bravo, que separa Estados Unidos de México, constituye el punto de apoyo de uno de los diferenciales de oportunidades más grandes del mundo. Sin embargo, con una frontera de 3,152.90 kilómetros, México y Estados Unidos difícilmente podrían vivir el uno sin el otro. México es el segundo socio comercial mayor de Estados Unidos, después de Canadá, y México también es su mercado en más acelerada expansión para las exportaciones de bienes y servicios nacionales. El comercio entre ambos países asciende a más de 260,000 millones de dólares. Si eso no bastara para garantizar algo más que una relación pasajera entre vecinos, tómense en cuenta las ochocientas mil personas que pasan a diario a Estados Unidos por esa frontera, o los más de ocho millones de mexicanos que hay entre los extranjeros residentes en Estados Unidos, contabilizados en el último censo.
Con la intención de esclarecer las repercusiones de la migración mexicana en la economía, las comunidades, la demografía y el futuro de Estados Unidos, se ha producido una abundante bibliografía popular y académica, muy dividida en sus opiniones. Ahora, al alba del siglo XXI, la inmigración en Estados Unidos de nuevo adquiere un gran interés en la política del país, y México sigue captando mucha atención. Cuando el presidente de Estados Unidos George W. Bush anunció en enero su intención de poner en marcha un plan temporal para trabajadores que hiciera coincidir los intereses de los empleados y los patrones que estuvieran dispuestos a ello, no hubo duda de que las consecuencias de tal programa serían enormes para México. Aunque el plan del Presidente no entraba en detalles, y generaba una excitación más o menos predecible en ambos lados del pasillo político, fue la primera señal posterior al 11 de septiembre de que la política de migración se consideraba de nuevo en la agenda política. Para los negociadores mexicanos y estadounidenses que habían logrado progresos sustanciales en el tema migratorio durante los primeros ocho meses del 2001 --sólo para ver que las discusiones se estancaban después de los sucesos del 11 de septiembre--, el anuncio representaba sin duda una noticia bienvenida. Auguraba una ronda de discusiones sanas que irían mucho más allá de las preocupaciones sobre seguridad nacional de Estados Unidos.
El revuelo provocado por las declaraciones del Presidente, tanto por lo que abordaban como por lo que no, y en el que participaban por igual las fuerzas en pro y en contra de la inmigración, conforma una perspectiva que impone la necesidad de contar con un conjunto básico de datos sobre la inmigración y la integración, para debatir con inteligencia el problema fuera del ámbito especializado. La presente reseña evalúa los trabajos de diversos autores que han tratado de aclarar este panorama.
México en el contexto migratorio de Estados Unidos
La inmigración legal e ilegal en Estados Unidos superó...
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