Las redes imaginarias del terror politico: ?como se legitima un Estado frente a lo "otro", frente a lo que no abarca, digamos, su idea de democracia? Roger Bartra revive una famosa polemica entre Claude Levi-Strau y Roger Caillois para responder esta pregunta, al tiempo que nos lleva al corazon de Estados Unidos, donde se llevan a cabo "juegos" de guerra cuyo desenlace puede ser fatal. (Via Libre).
Publication:
Letras Libres
Publication Date: 01-MAY-03 |
Format: Online - approximately 4678 words Delivery: Immediate Online Access |
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Full Article Title: Las redes imaginarias del terror politico: ?como se legitima un Estado frente a lo "otro", frente a lo que no abarca, digamos, su idea de democracia? Roger Bartra revive una famosa polemica entre Claude Levi-Strau y Roger Caillois para responder esta pregunta, al tiempo que nos lleva al corazon de Estados Unidos, donde se llevan a cabo "juegos" de guerra cuyo desenlace puede ser fatal. (Via Libre).(incluye comentarios sobre Guerra contra Irak ) |
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Article Excerpt EL PODER SUELE FASCINAR A LOS ANTROPÓLOGOS PORQUE NOS ofrece un variado abanico de espectáculos atractivos, mitos reveladores y simulacros curiosos. Las formas modernas del poder no son menos floridas que las antiguas y tradicionales. Desde hace medio siglo, por ejemplo, los militares en Estados Unidos han realizado un simulacro ritual, cuatro veces al año, en los extensos territorios de Fort Bragg, en Carolina del Norte. El simulacro consiste en que han inventado un país llamado Pineland donde durante diecinueve días un grupo selecto de soldados es entrenado en la lucha, apoyando a un grupo de rebeldes nativos, contra un gobierno represivo y tiránico. El juego se practica en una zona boscosa y en una extensa área poblada que abarca a diez condados rurales, y suele solicitar la actuación de civiles y fuerzas policiacas locales para darle realismo a los combates. Los militares actúan vestidos de civil con armas reales, pero con munición de salva. El sábado 23 de febrero del año 2002 un par de soldados que se entrenaban en Pineland circulaba en un camión conducido por un civil que posaba como colaborador nativo. Transitaban por una carretera del condado de Moore, cerca del pueblo de Robbins. A esa misma hora, hacia las dos y media de la tarde, un sheriff del condado vigilaba la carretera. Nadie le había advertido que se hallaba en el mítico país de Pineland creado por los militares. Vio pasar un vehículo sospechoso y lo detuvo para investigarlo. Los soldados vestidos de civiles estaban convencidos de que era un reto que formaba parte del simulacro. Ellos debían mostrar sus habilidades tácticas y su capacidad de supervivencia. En lugar de identificarse, se defendieron e intentaron sacar sus armas de la mochila, creyendo que el sheriff era un actor en Pineland. El sheriff, nervioso y más rápido que ellos, les disparó. Uno de ellos murió y el otro quedó gravemente herido. El vocero de Fort Bragg declaró después que había habido un malentendido y una falta de comunicación, y que los vestidos civiles se habían usado siempre en ejercicios diseñados para probar las habilidades en el trato con la gente, así como para entrenar a los soldados en ética, capacidad de juicio y agilidad en la toma de decisiones en ese país ficticio que es Pineland. (1)
¿Ficticio? Es posible que este universo paralelo sea inventado, pero lo que allí sucede no ha escapado a la mirada escrutadora de los antropólogos. Una antropóloga que vive en la región, Catherine Lutz, se dio cuenta del profundo significado de lo que ocurre en ese país exótico e imaginario, y escribió al respecto un artículo iluminador en el New York Times. La profesora de la Universidad de Carolina del Norte, que ha estudiado durante años la cultura militar de Fort Bragg, señala que detrás de Pineland descubrimos otras historias sobre lo que han hecho realmente los militares de Estados Unidos en Guatemala, El Salvador o Vietnam al apoyar a gobiernos corruptos y dictatoriales. Ella relata que cuando visitó el pueblo de Robbins, donde ocurrió el incidente con el sheriff, para conversar con la gente sobre el suceso, se topó con un hombre que tenía al frente de su taller de reparación de autos dos enormes banderas decimonónicas del ejército de los estados esclavistas confederados, al lado de un cartel que anunciaba agresivamente: "This is not Mexico." (2) Los trabajadores latinos son así advertidos de que allí no es México, y no se les aclara que están en ese país imaginario donde los soldados yanquis encuentran un pueblo amigo que les ayuda a derrocar un gobierno maligno. Pero los sheriffs del gobierno, como en las buenas películas del Oeste, desenfundan rápido su pistola, eliminan a los extraños forajidos y nos devuelven a la realidad.
¿A la realidad? Eso que llamamos nuestra realidad política contemporánea no se puede comprender sin tomar en cuenta las extensas redes imaginarias del poder. Estas redes permiten explicar las nuevas formas que alimentan y reproducen la legitimidad de los Estados posmodernos, como complemento cada vez más indispensable de los tradicionales mecanismos de representación democrática. He desarrollado esta idea desde hace varios años, y la he aplicado a las condiciones europeas de los años setenta, a la...
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