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Article Excerpt Disponemos por fin en México, a principios del tercer milenio, de un texto dramático español del siglo XVIII sobre la Conquista, que ejemplifica típicamente lo que fue el género conocido como comedia heroica o militar, a la vez que confirma la identidad básica de la cultura teatral en el dominio hispánico, de la metrópoli a sus colonias. Se trata de Hernán Cortés en Cholula (1782), escrita por Fermín del Rey, (1) obra que, de acuerdo a los elementos de espectacularidad que demanda su puesta en escena, sería primeramente considerada en su época como "comedia de teatro", en atención al elemento de sus decorados mesoamericanos, a la participación de las multitudes que intervendrían, con su exótica vestimenta, y finalmente, a la música que pide el autor; todo lo cual, como nos ha indicado René Andioc, supondría una inversión alta y un precio especial para las entradas, diferenciándose así de las "comedias diarias o sencillas". Y luego, el mismo Andioc nos proporciona una definición inicial de las comedias heroicas o militares, en relaci6n a su tema, que nos permite ubicar la obra de Fermín del Rey: en éstas se evocaban "los fastos de la caballería de los siglos anteriores [...] o las hazañas guerreras y políticas de los monarcas y próceres extranjeros antiguos y modernos, o también aventuras extraordinarias y lastimosas ocurridas en reinos europeos o lejanos" ("El teatro" 205-206). Por la participación protagónica en ella de Hernán Cortés, héroe nacional español, y el episodio bélico que recrea, la obra de Fermín del Rey sería una comedia heroico-militar, pues reúne ambos elementos.
En cuanto a su autor, Fermín del Rey, los escasos datos biográficos que nos proporciona el editor de la obra acerca de él lo definen como una "gente de teatro" que alterna varias actividades: "actor y autor dramático español de la segunda mitad del siglo XVIII, quien en 1773 era apuntador de una compañía en Valladolid, y más tarde de la de Rodríguez [léase Manuel Martínez] en la corte madrileña (1786)" (González Acosta 11). El documentado estudio de John A. Cook sobre el teatro de la época nos amplia la información señalando que llegó a tener, al menos en una ocasión, un éxito considerable como autor, de acuerdo a los parámetros de entonces: otra obra suya, Hernán Cortés en Tabasco, se representó consecutivamente durante once días en 1790 y recaudó 54,111 reales; no obstante lo cual, durante los preparativos de la reforma teatral, en 1799, el magistrado responsable de los teatros se refería a él, y a Luis Moncín, diciendo en respuesta a las críticas de Moratín que, en efecto, había "autores mercenarios" que escribían una comedia sólo para ganarse sesenta o setenta pesos. Añade Cook, por último, que Del Rey escribió una decena de obras (374).
Paradójicamente, será don Leandro Fernández de Moratín, opositor acérrimo de las comedias heroicas y militares, quien, como puntual historiador y bibliógrafo, reuniría en su Catálogo de 1825 la nómina de las obras de Fermín del Rey más completa que existió durante mucho tiempo, trece en total. Dicha nómina incluye Hernán Cortés en Tabasco, no así Hernán Cortés en Cholula, (2) con la cual aumenta a catorce.
El nombre y las obras de Fermín del Rey aparecen en otras dos listas de Moratín, para su descrédito. Don Leandro incluye la exitosa obra de ambiente tabasqueño en sus comentarios a La comedia nueva, entre las obras que el protagonista --un autor de los considerados "mercenarios"-- pudo haber tomado como modelo para escribir su propio engendro; obras que no pertenecen ni al género cómico, ni al trágico, ni al épico, de acuerdo al criterio estrictamente neoclasicista de Moratín (Cook 346). De conformidad con ello, en celoso cumplimiento de sus deberes como miembro de la Junta de Reforma del teatro español --aunque no como su director--, en 1799 prepara otra lista de las obras que iban a ser prohibidas el año siguiente, varias de Fermín del Rey entre ellas, incluyendo probablemente Hernán Cortés en Tabasco. Cook generaliza diciendo que:
La gran mayoría de las obras que merecieron la desaprobación de Moratín eran obras de las que ahora sólo conocemos el título. En esta lista se incluían, por supuesto, todas las comedias de magia y un buen número de obras de Comella, Zavala y Zamora, Moncín y Fermín del Rey. (Cook 380; traducción mía) (3)
Por los temas que trataban, y la manera en que lo hacían, estos dramaturgos formaban, pues, una escuela. A grosso modo, todos ellos realizan su actividad dramatúrgica durante las últimas dos décadas del siglo XVIII y las dos primeras del XIX.
En cuanto a la obra que nos ocupa, aunque de asunto histórico, lo que menos procura Fermín del Rey es atenerse a criterios de veracidad histórica. Procede entonces libérrimamente, de acuerdo a la práctica de los de su escuela. Recrea en ella, inflamado de ardor patriótico, el episodio conocido en la historiografía mexicana como "la matanza de Cholula" (18 de octubre de 1519); llamado así no sin razón, porque en dicha acción perecieron más de tres mil cholultecas, y las fuentes españolas no dan cuenta de ninguna baja...
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