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Article Excerpt "A fin de cuentas, la verdad sí existe." --EL CASO TULÁYEV
¿CÓMO EXPLICAR LA OSCURIDAD DE UNO DE LOS HÉROES ÉTICOS Y literarios más imponentes del siglo XX: Victor Serge? ¿Cómo dar cuenta de la desatención de El caso Tuláyev, una novela maravillosa que sigue siendo redescubierta y olvidada de nuevo desde su publicación, un año después de la muerte de Serge en 1947?
¿Será porque ningún país puede reclamarlo? "Un exiliado político de nacimiento": de ese modo Serge (nombre real: Victor Lvovich Kibalchich) se describía a sí mismo. Sus padres eran opositores a la tiranía zarista que habían huido de Rusia a comienzos del decenio de 1880, y Serge nació en 1890 "por azar en Bruselas, por los caminos del mundo", según cuenta en Memorias de mundos desaparecidos [Memorias de un revolucionario], escritas en 1942 y 1943 en la ciudad de México, donde, como paupérrimo refugiado de la Europa de Hitler y huyendo de los asesinos de Stalin, transcurrieron sus últimos años. Antes de México Serge había residido, escrito, conspirado y hecho propaganda en seis países: Bélgica, en su primera juventud y de nuevo en 1936; Francia, reiteradamente; España en 1917, donde adoptó el seudónimo de Serge; Rusia, la patria que vio por primera vez a comienzos de 1919, a los 28 años de edad, para unirse a la revolución bolchevique; y Alemania y Austria al mediar los años veinte, por asuntos del Komintern. En cada país su estancia fue provisional, llena de privaciones y conflictos, amenazada. En algunos, terminó con la expulsión de Serge, proscrito, obligado a reanudar su viaje.
¿Porque no fue un escritor --según el modelo popular-- comprometido de modo intermitente en la lucha y la política partidista, como Silone, Camus, Koestler y Orwell, sino un activista y agitador de toda la vida? En Bélgica militó en el movimiento de las Juventudes Socialistas, una rama de la Segunda Internacional. En Francia fue anarquista (del llamado género individualista), y a causa de los artículos en el semanario que codirigía, en los cuales expresaba algo de simpatía por la notoria banda Bonnot tras la detención de los malhechores (a Serge nunca se le imputó complicidad alguna), y a su negativa a convertirse en informante tras su propia detención, fue condenado a cinco años de reclusión incomunicada. Luego de su puesta en libertad, en Barcelona los anarcosindicalistas españoles lo desilusionaron por su renuencia a intentar hacerse con el poder. De vuelta a Francia, fue recluido quince meses a finales de 1917, esta vez (según la orden de detención) por "indeseable, derrotista y simpatizante bolchevique". En Rusia se afilió al Partido Comunista, luchó en el sitio de Petrogrado durante la guerra civil, se le comisionó el examen de los archivos de la policía secreta zarista (y escribid un tratado sobre la opresión estatal), encabezó la unidad administrativa del comité ejecutivo de la Tercera Internacional --comunista--, participó en sus tres primeros congresos y, afligido por la creciente barbarie del gobierno en la recién consolidada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, logró que el Komintern lo enviara al extranjero como organizador y propagandista en 1922. (En esta época no había más que unos cuantos miembros extranjeros autónomos del Komintern, el cual era, de hecho, el Departamento de Exteriores, o de la Revolución Mundial, del Partido Comunista ruso.) Después del fiasco revolucionario en Berlín, y de una ulterior temporada en Viena, Serge volvió en 1926 a la URSS ya regida por Stalin y se afilió oficialmente a la Oposición de Izquierda, la coalición de Trotski, del cual había sido aliado desde 1923: se le expulsó del partido a finales de 1927 y se le detuvo poco después. En suma, Serge iba a sufrir más de diez años de cautiverio por sus consecutivos compromisos revolucionarios. Se les presentan problemas a los escritures que ejercen otra profesión más ardua de tiempo completo.
¿Porque --a pesar de todas estas distracciones-- escribió mucho? La hiperproductividad no está tan bien vista como antaño, y Serge fue excepcionalmente productivo. Sus ese ritos publicarlos --casi todos actualmente agotados-- son siete novelas, dos volúmenes de poesía, una recopilación de cuentos, un diario postrero, sus memorias, unos treinta libros y panfletos políticos e históricos, tres biografías políticas y centenares de artículos y ensayos. Pero hubo más: una memoria del movimiento anarquista francés anterior a la Primera Guerra Mundial, una novela sobre la revolución rusa, un breve poemario y una crónica histórica del segundo año de la revolución confiscados en su totalidad cuando al fin se le permitió a Serge abandonar la URSS en 1936 y a consecuencia de haber presentado ante la Glavlit, la censura literaria, una solicitud de salida de sus manuscritos --nunca se han recuperado--, así como muchísimos materiales archivados en lugar seguro pero aún inéditos. En todo caso, es probable que su carácter prolífico le haya sido desventajoso.
¿Porque la mayor parte de lo que escribió no pertenece a la literatura? Serge comenzó a escribir narrativa --su primera novela, Los bombres en la cárcel-- cuando tenía 39 años. Lo precedían más de veinte años do dedicación a obras especializadas de valoración histórica y análisis político y a una profusión de brillante periodismo político y cultural. Se le suele recordar, si acaso, como un valeroso disidente comunista, un clarividente y asiduo opositor de la contrarrevolución de Stalin. (Serge fue el primero en denominar a la URSS Estado "totalitario", en una carta que escribió a unos amigos en París la víspera a su detención en Leningrado, en febrero de 1933.) Ningún novelista del siglo XX contaba con algo parecido a sus experiencias insurgentes directas, a su íntima relación con los dirigentes que hicieron época, a su diálogo con intelectuales políticos fundacionales. Había conocido a Lenin: la esposa de Serge, Liuba B, usakova, fue la estenógrafa de Lenin en 1921; Serge había traducido El Estado y la revolución al francés; y escribió la biografía de Lenin poco después de su muerte en enero de 1924. Estuvo cerca de Trotski, aunque no se reunieron de nuevo hasta el destierro de éste en 1929; Serge iba a traducir La revolución traicionada y otros escritos últimos y, en México, donde Trotski lo había precedido como refugiado político, a colaborar con la viuda en su biografía. Antonio Gramsci y Georg Lukács estuvieron entre sus interlocutores, con los que debatió, cuando todos vivían en Viena en 1924 y 1925, acerca del giro despótico que la revolución había dado casi de inmediato, bajo Lenin. En Id caso Tuláyev, cuya trama épica es el asesinato que perpetró el Estado estalinista de millones de fieles al partido así como de casi todos los disidentes en los años treinta, Serge escribe sobre un destino que él mismo, de modo inverosímil, eludió por muy poco. Las novelas de Serge han sido admiradas sobre todo en su calidad de testimonio; de polémica; de inspirado periodismo; de narrativa histórica. Es cómodo subestimar los frutos literarios de un escritor cuya obra no es literaria en su mayor parte.
¿Porque no hay literatura nacional que pueda reclamado cabalmente? Cosmopolita vocacional, dominaba cinco lenguas: francés, ruso, alemán, español e inglés. (Parte de su infancia transcurrió en Inglaterra.) Por su narrativa ha de ser considerado un escritor ruso, si se tiene en cuenta la extraordinaria continuidad de las voces rusas en la literatura, cuyos predecesores son Dostoyevski, el Dostoyevski de Memorias de la casa muerta y Los demonios, y Chejov, y cuyas influencias contemporáneas fueron los grandes escritores de los años veinte, sobre todo Boris Pilniak, el de El año desnudo, Yevgeny Zamiatin e Isaac Babel. Pero mantuvo el francés como su lengua literaria. La copiosa producción de Serge como traductor fue del ruso al francés: obras de Lenin, Trotski, el fundador del Komintern Grigori Zinoviev, la revolucionaria prebolchevique Vera Figner (1852-1942), cuyas memorias relatan sus veinte años de reclusión incomunicada en una prisión zarista, y, entre los novelistas y poetas, Andrei Biely, Fiodor Gladkov y Vladimir Maiakovski. Y todos sus libros los escribió en francés. Un escritor ruso que escribe en francés: eso implica que Serge sigue ausente, incluso como nota al pie, de las historias de la literatura rusa y francesa.
¿Porque siempre se politizó su dimensión de escritor literario, fuera cual fuere, es decir, se percibió como una proeza moral? La suya fue la voz de una recta militancia política, un prisma paulatinamente reducido por el cual vemos el cuerpo de una obra que ejerce sobre nuestra atención otros reclamos no didácticos. A finales de los años veinte y durante los treinta, fue un escritor muy publicado, al menos en Francia, con una corte pequeña pero ferviente: una corte política, desde luego, sobre todo de credo trotskista. Pero en los últimos años, luego de que Trotski lo excomulgara, esa corte lo abandonó ante las predecibles calumnias de la prensa del Frente...
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